martes, 2 de agosto de 2011

España gana el Europeo Sub-19. Alcácer hizo dos goles en la prórroga. Aurtenetxe marcó el primero


Jesús Colino | 02/08/2011

Llegará un día, seguramente, en que España no tenga el mejor equipo del mundo, puede que ni siquiera uno muy bueno, así que disfrutemos hoy de lo que tenemos. Lo mejor, es que mientras lo disfrutamos, las nuevas generaciones imitan a sus mayores y siguen ganando títulos. En junio fue la Sub-21 y ayer le tocó a la Sub-19 proclamarse campeona de Europa, de forma merecida y con un sufrimiento extremo en forma de prórroga y remontadas. Si el presente es bueno, el futuro no podía pintar mejor. Hasta la suerte sonríe.

La épica victoria de España tuvo a su héroe en Paco Alcácer, que salió desde el banquillo para ejecutar con dos goles a la República Checa en el momento más difícil, cuando las piernas fallaban y la cabeza invitaba a fiarlo todo al balón a la olla. Para ubicarnos, estábamos en la segunda parte de una prórroga que, por juego seguramente no mereció llegar, pero que al final fue una bendición para España.

Porque la Sub-19 fue mejor, insisto, pero le tocó ir a remolque durante gran parte del choque. Y en todos esos momentos demostró más entereza que, por ejemplo, en los primeros minutos, en los que mandó la tensión de la final. España salió dando más pelotazos que nunca y sin convencerse de que era mejor que Chequia, cuando era ésta la vía directa para ganar.

Un tiro de un soberbio Rubén Pardo fue el punto de inflexión, mediada la primera parte. España creció y creció, hasta que se topó de golpe y porrazo con un inesperado gol checo. Krejcl cogió el balón en el centro del campo, avanzó viendo a los defensas recular y chutó cruzado a la red.

El bofetón despertó a otra de las estrellas del torneo y del futuro: Deulofeu. El benjamín del grupo (del 94) se echó el equipo a las espaldas, en un yo contra el mundo, y dejó las mejores jugadas desde la derecha. Por ahí no llegó el empate, pero llegó, ya en el 85'. Aurtenetxe metió la puntera en un tiro de Pardo y descolocó a todo el mundo, pero el balón entró.
Locura final.

La prórroga fue un asedio total de España, pero otro regalo en defensa lo aprovechó Krejcl para darle el 2-1 a Lacha. Pero a veces el fútbol es justo y, a falta de fuerza, a España se le disparó el oportunismo de Alcácer. Una dejada de Morata y un precioso pase de Rubén Pardo fue todo lo que necesitó. Será la emoción, pero los dos tuvieron un aire al que marcó Iniesta en Sudáfrica. Dicen que sufriendo sabe mejor y ahora mismo no podían ser más felices: son los mejores Sub-19 de Europa.

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