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domingo, 20 de septiembre de 2015

ESPAÑA GANO LA COPA DE EUROPA DE BALONCESTO 2015

Otro oro en un Eurobasket. El tercero de los últimos cuatro. La leyenda de este grupo de jugadores crece con cada campeonato, porque lo vivido en éste ha sido realmente mágico. No era la favorita, pero un jugador irrepetible -Pau Gasol- ha guiado a la selección española a su tercera victoria en un campeonato de Europa. La victoria ante Lituania (80-63) ha rematado un torneo de ensueño. Imágenes 1 Foto Fotogalería 18 Fotos España, tricampeona de Europa de baloncesto Se había hecho lo más difícil. La agonía sufrida ante Grecia y, sobre todo, ante Francia, habían asegurado el éxito de España, pero pese a ello no se permitió ni un minuto de relajación en el inicio del partido. Llull atacó el aro con fiereza y se vio, por fin, al mejor Rudy de cara al aro contrario. Otro gran partido de Pau Gasol, sin duda el mejor jugador del campeonato y nombrado MVP Los de Scariolo mandaron rápido en el marcador gracias a su acierto y, sobre todo, a una defensa que rozó la perfección. El gran hándicap del inicio del torneo, que casi hizo que España se fuera a casa a las primeras de cambio, se ha convertido en los momentos de la verdad en una de las grandes claves del éxito de esta selección. Apenas 8 puntos concedió a los lituanos en el primer cuarto. Con Mirotic acertado y Pau en su línea anotadora habitual, la selección española amenazó en varias ocasiones con romper definitivamente el partido. El 34-18 fue el punto de inflexión en el partido, con los lituanos contras las cuerdas, pero su reacción llegó desde la línea de 3 puntos. Kalnietis, Maciulis y Sebuitis acertaron desde más allá de la línea de 6,75 y apretaron el partido antes del descanso (41-33). Había que seguir luchando para subir a lo más alto del cajón. España se volvió a poner manos a la obra tras el descanso. Una defensa asfixiante volvió a maniatar a los lituanos, que desorientados veían como su rival se volvía a marchar en el marcador hasta acercarse casi a la veintena de puntos. Pau Gasol se puso en modo ‘aquí mando yo’ para dejar el partido casi sentenciado, este ha sido su Eurobasket y la final no iba a ser una excepción a su dominio absoluto en el torneo. Se había perdido a Rudy (un fortísimo bloqueo de Jankunas le dejó absolutamente KO), pero el tiempo jugaba a favor de España y la ventaja siempre fue de cerca de la quincena de puntos. Claver completó otro gran partido, aportando rebote, defensa y puntos en las inmediaciones del aro, España mantuvo la intensidad, siguió defendiendo con fuerza y pudo disfrutar de unos minutos finales plácidos. Ya se había sufrido demasiado durante el torneo, el oro se pudo disfrutar con calma, saborearlo como se merece. Celebración este lunes en Madrid Según informa esta noche la FEB, España partirá este lunes por la mañana desde Lille, donde se impuso este domingo a Lituania en la final, y está previsto que aterrice en el aeropuerto Adolfo Suárez a mediodía. Desde el aeródromo la expedición de los campeones de Europa se trasladarán al Palacio de la Moncloa, donde les recibirá Mariano Rajoy sobre las 13.00 y a continuación los jugadores ofrecerán el título continental a la afición en la madrileña Plaza de Callao (13:30 h), que ya albergó la celebración del anterior título conseguido por la selección de baloncesto, en 2011 en Lituania. - Ficha técnica: 80 - España (19+22+19+20): Pau Gasol (25), Rudy Fernández (11), Ribas (5), Llull (12) y Mirotic (8) -equipo inicial- Reyes (8), Rodríguez (4), Aguilar, Vives, Hernangómez, San Emeterio y Claver (7). 63 - Lituania (8+25+10+20): Kalnietis (13), Maciulis (8), Seibutis (13), Jankunas (3) y Valanciunas (10) -equipo inicial-, Gailius (1), Sabonis, Kuzminskas (8), Kavaliauskas (4), Javtokas, Milaknis (3) y Lekavicius. Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Borys Ryhyk (UKR). Valanciunas fue eliminado por cinco personales (min.36). Incidencias: Partido correspondiente a la final del Europeo 2015 de baloncesto disputado en el estadio Pierre Mauroy de Lille (Francia) ante 27.372 espectadores. Presenciaron el partido el Rey Felipe VI, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, Rafael Nadal y Juan Carlos Navarro entre otras personalidades. Ver más en: http://www.20minutos.es/deportes/noticia/espana-gana-oro-leyenda-lituania-eurobasket-2015-2560641/0/#xtor=AD-15&xts=467263

lunes, 1 de junio de 2015

El Giro de Alberto Contador: el campeón del espectáculo

La conquista se valora mejor por comparación. Alberto Contador, de 32 años, se proclamó en Milán vencedor de su séptima gran ronda por etapas (dos Tours, dos Giros y tres Vueltas), el mismo número de grandes que ganó el venerado Miguel Indurain, aunque con diferente reparto (cinco Tours y dos Giros). La enumeración de títulos no es un dato indiscutible. El propio Contador lo discute cuando levanta los brazos y muestra en cada mano tres dedos (así cruzó la última meta), triplete que no reconoce el cuadro de honor oficial. Alberto reclama para sí el Giro 2011, del que fue desposeído junto al Tour 2010 como parte de la sanción por dopaje que le impuso en 2012 la UCI por el llamado caso solomillo: dos años borrados de su palmarés. El siguiente cálculo es una especulación sin recorrido, pero no me resisto a ella. De conservar esos dos triunfos reasignados, Contador estaría a uno de igualar las grandes vueltas de Hinault (10) y a sólo dos de las conseguidas por Merckx (11). No hay fronteras más lejanas en el ciclismo. Insisto en la inutilidad del cálculo antes de que un tal Lance Armstrong presente alegaciones. Sólo pretendo poner en perspectiva a un ciclista al que aún vemos demasiado cerca. Pero no es necesario perderse en suspiros, ni rebatir la legalidad. Si algo distingue a Contador de otros ciclistas contemporáneos es que él ha sido campeón antes y después. Desde que cumplió su sanción, ha ganado dos Vueltas y un Giro, demostración incuestionable de su talento puro, sin aditivos. Existe, no obstante, una diferencia con respecto a sus primeros triunfos. Desde que volvió, Alberto ha aprendido a ganar sin ser el más fuerte. Por causa de los años o de la vida (elijan la explicación que prefieran), el ciclista que disfrutamos desde 2012 es más vulnerable y más valiente. En esa combinación se establece su grandeza actual, mayor de la que tuvo nunca y mayor de la que tiene nadie. Con Alberto Contador el ciclismo de nuestros días ha dejado de ser una prueba de resistencia para convertirse en una prueba de valor; del ciclismo de calculadora hemos pasado al ciclismo de corazón. Eternidad. El hecho no es casual. Un día que se nos pasó por alto, Contador se puso como misión la posteridad. A partir de entonces, es como si quisiera tener una curva propia en cada gran montaña, como si quisiera ser protagonista de las batallitas que cuentan los viejos a los nuevos aficionados. Basta con repasar sus declaraciones para advertir su obsesión por firmar hazañas que se graben en la memoria. Como su remontada en el Mortirolo o como su ataque en el Monte Ologno, a 40 de meta, vestido de rosa y deliciosamente imprudente. Me ciño al Giro que acaba de terminar, pero igual podría citar aquel ataque de Fuente Dé en la Vuelta 2012, una de esas proezas que no precisa de hemeroteca. El Contador de hoy no es un príncipe con alas, sino un ciclista que se cae (incluso con reiteración), tan expuesto a las desgracias como otro cualquiera, pero espectacular como ninguno. Y con un asombroso sentido de la responsabilidad. Poco después de sobrevivir a la etapa de la Finestre, Alberto afirmó que ya pensaba en el Tour (4-26 de julio). Es curioso. Hasta su carácter ha adquirido la aspereza de caimanes y caníbales. Mikel Landa puede dar fe; el delfín casi fue devorado por el tiburón. Todo se le perdona a quien viaja camino del Olimpo repartiendo postales de ciclismo en blanco y negro. Poco más se le puede pedir. Sólo una cosa: que no se retire en 2016.