domingo, 10 de enero de 2010

La nieve llega a 60 kilómetros de la Costa y graniza en Isla


Municipios del Andévalo, la Cuenca Minera y la Sierra se cubrieron ayer de un manto blanco del que disfrutaron niños y adultos · En Aracena muchos universitarios optaron por quedarse ante la nevada
Corresponsales/huelva | Actualizado 11.01.2010 - 01:00
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El invierno se presenta crudo. Las olas de frío que se vienen repitiendo desde finales del año pasado han terminado por dejar nieve en la provincia de Huelva a sólo 60 kilómetros de la Costa. En el Andévalo y la Cuenca Minera se ha vuelto a repetir una nevada similar a la que hubo en enero de 2006 y tampoco se ha librado la Sierra, donde es más habitual ver la nieve. La cota estaba por encima de los 500 metros, pero hasta en municipios del Condado como Escacena, La Palma, Niebla o Bonares los vecinos miraban al cielo esperando que cuajase la nieve.

Multitud de aracenenses aprovecharon los respiros que ayer dejaba la nieve para ocupar calles, plazas, rincones y, sobre todo, el entorno del Castillo para disfrutar del espectáculo. Fue una jornada festiva a modo de colofón de las navidades.

Sobre las nueve de la mañana empezó a nevar y el comentario en cada casa se expandía, incluso, hasta levantar a los más rezagados para, bien abrigados, salir de sus domicilios. Sobre una hora duró la primera nevada. En torno a las once y media parecía que había acabado cuando comenzó una fina llovizna de granizos congelados. A pesar de ello todo transcurrió con normalidad, hasta un entierro en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción siguió su curso.

Con más fuerza cayó una segunda nevada hacia las doce de la mañana que duró hasta primeras horas de la tarde. Era el momento de mayor público, tanto visitantes que no se esperaban esta gran novedad en su viaje turístico como familias del municipio. La plaza Marqués de Aracena, conocida como el Paseo; la Gran Vía, plaza de San Pedro, plaza de Santo Domingo y, especialmente, el cerro del Castillo fueron los puntos de mayor afluencia de curiosos. El termómetro también se desplomó hasta marcar dos grados bajo cero.

El tráfico se cortó en la subida por el Paseo y hubo algunas incidencias en las proximidades de la Gruta de las Maravillas, ya que es el acceso a la localidad desde la carretera de la capital onubense. La entrada para visitar este monumento natural se hizo con total normalidad, aunque con menos turistas de lo habitual.

El intenso frío con la creación de escarchas durante los últimos días, unido a las fuertes precipitaciones, ha provocado algunos problemas en fachadas e interiores de los patios en las viviendas. Sobre todo el desprendimiento de la pintura y en algunos casos de partes de las paredes.

Por la tarde muchos vecinos, especialmente jóvenes, aprovecharon para disfrutar de la nevada, con la incertidumbre de si hoy habría clases en el instituto San Blas. Probablemente los alumnos de las localidades más cercanas no puedan asistir al centro porque los accesos están cortados, sin que aún haya respuesta firme al respecto. Una de las mayores incidencias es la gran cantidad de universitarios de Aracena que se han tenido que quedar en el pueblo sin poder desplazarse hacia sus destinos. Javier Moya

Entre 15 y 20 centímetros de espesor alcanzó la nieve en Minas de Riotinto, algo que no ocurría desde 1991, aunque en menor medida. Las postales que se pudieron ver en el barrio ingles de Bella Vista, con sus casas y la capilla de estilo victoriano, fueron de una belleza sin par. Uno de los rincones más visitados fue la rotonda de entrada al pueblo donde hace muy poco se ha situado una locomotora gigante de la época inglesa, los patios andaluces y el símbolo de la mina, en este caso con su catite blanco, El Minero que preside la Plaza en el centro del pueblo. J. Chaparro/R. Cortés

La misma estampa blanca se vio en pueblos como Calañas, Valverde del Camino, San Bartolomé de la Torre, Cabezas Rubias o La Zarza, donde no es tan habitual ver cómo los copos blancos llegan a cubrir las calles y plazas.

Sobre las cuatro y cuarto de la tarde de ayer Isla Cristina se vio sorprendida por una fuerte tromba de granizos que, aunque duró pocos minutos, fue suficiente para dejar en las calles alfombras blancas de hielo. En algunas zonas los techos de los vehículos estaban totalmente cubiertos de nieve así como muchos patios de viviendas. Tras la impresionante tromba salió el sol unos minutos, dando tiempo a pequeños y mayores a salir de sus casas para contemplar la estampa. En la playa Central se ofrecía otro espectáculo protagonizado por las olas de la mar, concentrando a muchos isleños que desde sus coches observaban la fuerza de la naturaleza. Begoña flores

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