domingo, 27 de septiembre de 2009

Un imán contra el burka


J. P. | MADRID
«El Islam obliga a todo musulmán a respetar la ley del país en el que viva o se encuentre». Así de contundente, el doctor Moneir Mahmoud Ali El Messery desaprueba «malas conductas» como la mostrada esta semana por la hermana de un terrorista suicida que pretendía declarar en calidad de testigo ante la Audiencia Nacional con un burka.
El egipcio Moneir Mahmoud, que estudió religión en la Universidad de Al Azhar, de El Cairo, y se licenció en filosofía en la Autónoma de Madrid, es uno de los imanes que más seguidores tiene en España. En mayo cesó como director espiritual de la Mezquita de la M-30 debido a razones que no quiere revelar para «no hacer daño», pero que se atribuye a un discurso moderado que en algunas ámbitos del islamismo no gusta. Ahora, desde Puerta de Toledo, en el centro de Madrid, intenta que sus seguidores sigan escuchando los sermones por la integración.
«Toda persona tiene total libertad para aceptar o rechazar las leyes de un país antes de trasladarse a él. Una vez que lo elige como destino, tiene que aceptar las condiciones derivadas de sus normas legales», proclama. El imán no es partidario de que los padres que profesan el Islam planteen litigios con aquellos colegios que en el menú de los escolares no se tiene en cuenta las costumbres de los musulmanes. «También ellos son libres para llevar a sus hijos a centros que sí tengan en cuenta sus creencias». «España es un país aconfesional en el que hay libertad religiosa».
Conciliador
Pero pide también que se respeten aquellos derechos de los musulmanes que no entren en colisión con las leyes. Por ejemplo, que no se pongan obstáculos para que aquellas mujeres que lo deseen usen el velo. «¿Acaso se cuestiona que las monjas cristianas cubran también sus cabezas?». ¿Es compatible un Estado de Derecho con un colectivo islámico, que habita en él,pero sometido a la férrea disciplina de la Sharía (Ley Islámica) o la Umma (comunidad de creyentes)?. El doctor Moneir no tiene dudas de que es, debe ser compatible. «Tenemos que vivir bajo la sombra de la convivencia, el amor. Hay muchos más puntos de encuentro entre todos que diferencias. Cada persona tiene derecho a practicar sus creencias. El pueblo debe respetar a la comunidad musulmana y esta debe hacer esfuerzos de integración en la sociedad». En este sentido, explica cómo con motivo del sacrificio del cordero pidió a sus seguidores durante el sermón que una tercera parte del animal fuera para la familia, otra para los pobres y la restante se la entregaran a la comunidad de vecinos. «Eso es integración».
Rechazo del terrorismo
Sin embargo, es cierto que en el mundo islámico proliferan las corrientes que predican un integrismo que favorece el desarraigo, cuando no expresamente la «yihad». «Emplazo a quien quiera a que me señale un sólo versículo del Coram en el que se defiende la práctica del terrorismo. Quien lo diga, miente. La guerra santa no existe en el Corán, donde la guerra es sólo para defenderse?». ¿Por qué entonces se mata inocentes, en cualquier nación del mundo, en nombre del Islam. «Por la influencia de individuos con malos pensamientos, que no son sabios porque no conocen el Coram», responde el ulema Moneir.
Y ahí está el peligro. «La mayoría de los jóvenes que emigran procedentes de países de corte musulmán acuden, una vez en España, a una mezquita. Vienen sin dinero y, lo que es peor, sin familia. En muchas de estos recintos religiosos se encuentran con imanes sin ningún tipo de preparación religiosa, ya que hoy en día para su ejercicio es suficiente conocer dos conceptos», lamenta. Si atienden a los consejos de intrusos sin escrúpulos, pueden caer en manos de la delincuencia, la droga o el terrorismo. «En los últimos años me han venido a ver jóvenes agradecidos por mis sermones, seguros de que de no ser por ellos se habrían desviado por la senda del terror».
El doctor Moneir propone que el Estado se dote de los medios para controlar y regularizar a todos aquellos que quieran acceder al título de imánel, y que deberán contar con la necesaria preparación intelectual. Pide incluso que el Gobierno les apoye económicamente, para evitar que sean pagados por países o grupos que quieren utilizar a los imanes como agentes desestabilizadores.

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