jueves, 22 de octubre de 2009

Ciudad Juárez, capital del crimen

JOAQUIM IBARZ | MÉXICO. CORRESPONSAL | 23/10/2009 | Actualizada a las 00:06h | Internacional

Ciudad Juárez hace honor al siniestro título de ser la población más peligrosa del mundo. La lucha violenta que libran dos poderosos carteles del narcotráfico ha elevado la tasa de homicidios en la población fronteriza con EE.UU. a un nivel sin precedentes. Según la fiscalía del estado de Chihuahua, han sido asesinadas 2.025 personas en lo que va de 2009, cifra muy superior a los 1.653 registrados en todo 2008.
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PALABRAS CLAVE

Juárez, México, Ciudad Juárez, Michoacán, América Latina, Cabo, Calderón

Entre las ciudades con mayor cifra de asesinatos por 100.000 habitantes, Ciudad Juárez es la número uno del mundo, con 130. Caracas es la segunda con 96; la tercera. Nueva Orleáns, con 95; Tijuana (México) es la cuarta con 73, Ciudad del Cabo la quinta con 62.

La violencia en Ciudad Juárez llega al extremo de que los militares cuidan los hospitales, porque los asesinos a sueldo siguen a sus víctimas hasta el quirófano.

Las autoridades atribuyen tan alto número de homicidios (siete al día en una ciudad de millón y medio de habitantes), a la guerra entre el cartel de Sinaloa y el cartel de Juárez.

En el año 2009, México suma ya 6.045 muertes relacionadas con la acción del crimen organizado, lo que supone que una de cada tres personas muertas por sicarios en todo el país perdió la vida en Ciudad Juárez.

Agosto, con 306 víctimas mortales, y septiembre, con 311, han sido los meses con más ejecuciones de los últimos 20 años en Ciudad Juárez. El balance provisional de octubre es de 215. Las autoridades atribuyen esta ola de muertes a un enfrentamiento entre los cárteles de Juárez y de Sinaloa por la disputa del lucrativo tráfico de drogas hacia EE.UU. y por el control del mercado local. El despliegue de 8.500 militares por la población no frenó el aumento de la violencia.

En los últimos meses se han registrado en Ciudad Juárez matanzas que sacudieron al país, como las perpetradas contra dos centros de rehabilitación para drogadictos: antes de ametrallarlos, los sicarios obligaron a los jóvenes a arrodillarse con la espalda contra la pared. El 2 de septiembre, los sicarios asesinaron a 18 chicos mientras rezaban; 13 días después, masacraron a otros 10 muchachos en tratamiento de desintoxicación. Los centros de rehabilitación son lugar de reclutamiento para las pandillas, pero también la única posibilidad para estos muchachos de abandonar el mundo del narcotráfico. Ahora esa puerta también se está cerrando.

El 5 de octubre, cinco personas fueron asesinadas en un bar del centro de la ciudad por diez pistoleros con rifles de asalto. Una semana después, con la misma violencia, un grupo de encapuchados asesinó a otros cinco hombres en un taller mecánico.

El Gobierno responsabiliza a los cárteles de la droga de más de 14.000 homicidios desde que el presidente Felipe Calderón ordenó la ofensiva contra el narcotráfico pocos días después de su toma de posesión el 1 de diciembre de 2006; desde entonces, se ha elevado a 50.000 el número de militares y policías federales que combaten a las mafias.

Por otro lado, la policía norteamericana ha asestado el más duro golpe a los capos mexicanos al detener a lo largo y ancho de EE.UU. a 303 presuntos narcotraficantes ligados a La Familia, uno de los más poderosos cárteles de este país. En la múltiple redada llevada a cabo en 19 estados participaron 3.000 agentes federales.

El relieve que el gobierno de Barack Obama dio al operativo se interpreta como una respuesta a las críticas de países de América Latina sobre la supuesta falta de acción policial en territorio norteamericano contra el tráfico de drogas.

El fiscal general estadounidense, Eric Holder, informó que las detenciones se produjeron tras una investigación de 44 meses contra el cártel más violento de México, muy ligado con grupos criminales en EE.UU.

"Esta acción sin precedentes, la mayor contra un cártel mexicano de la droga, da un significativo golpe a la cadena de flujo de drogas ilegales, armas y dinero entre México y EE.UU.", señaló Holder.

"No permitiremos que estos cárteles operen impunemente en nuestro país; con la creciente cooperación con México estamos ganando la pelea a nuestros adversarios", añadió.

La policía aclaró que muchos de los cargos en contra de los detenidos se enfocan en las operaciones para introducir grandes cantidades de anfetaminas a EE.UU., así como a la distribución de cocaína y marihuana.

En el pasado mes de julio, los pistoleros de La Familia desencadenaron en el estado de Michoacán la mayor ofensiva lanzada contra el Ejército y la policía. Los sicarios de este cartel asesinaron a 16 policías en venganza por la detención de uno de sus líderes y ha obligado a las fuerzas policiales a retirarse a los cuarteles. Michoacán se convirtió en territorio de guerra cuando las fuerzas federales tuvieron que enfrentar una especie de narcoguerrilla. Michoacán es ejemplo del tamaño, capacidad organizativa y de violencia de cárteles como La Familia. La detención de 16 alcaldes que colaboraban con la organización mostró que las bandas criminales cohabitan con el poder político.

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