domingo, 29 de noviembre de 2009

Los suizos votan a favor de prohibir los minaretes en las mezquitas


El inesperado resultado del referéndum compromete a Berna ante el mundo árabe

RODRIGO CARRIZO COUTO - Ginebra - 30/11/2009

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Los ciudadanos suizos expresaron ayer en un referéndum un rotundo apoyo a la propuesta de prohibir en la Constitución la erección de minaretes en las mezquitas que se construyan en el país helvético en el futuro. Un 57,5% de los votantes respaldó la iniciativa del ultraderechista Partido Popular Suizo (SVP-UDC), que no afectará a los cuatro minaretes ya existentes en territorio suizo. La tasa de participación de la consulta se situó alrededor del 55%.



Un 57,5% respaldó la iniciativa. La tasa de participación fue del 55%

El resultado de la consulta despertó de inmediato temores a fricciones con el mundo musulmán y a reacciones violentas por parte de grupos extremistas. En los pasillos de la Ginebra internacional se agitaba ayer con vigor el espectro de la crisis desatada tras la publicación de caricaturas de Mahoma en un diario danés en 2005.

El resultado -especialmente sus proporciones- fue acogido con estupor por la clase política suiza. Pero los analistas expresaban, además de sorpresa, la sensación de que la respuesta habría sido la misma en muchos países de la zona. La Conferencia Episcopal suiza ha lamentado el resultado de la consulta, informa Efe.

El referéndum causó polémicos intercambios de opiniones ya durante la campaña, que el Partido Popular Suizo ilustró con carteles de minaretes amenazantes cual misiles, y de mujeres con burka. Días antes de la votación, Amnistía Internacional advirtió que la prohibición impediría a Suiza respetar sus obligaciones en materia de libertad de religión. Los promotores de la iniciativa, el SVP-UDC -que obtuvo un 29% de los votos en las elecciones federales de 2007- respondieron que la construcción de minaretes no está protegida por la libertad de religión, ya que éstos "no tienen relevancia religiosa".

Éste es un extremo defendido también por el teórico del islam Tariq Ramadan. Ciudadano suizo de origen egipcio y doctor en ley musulmana, Ramadan afirmó que "el minarete no es imprescindible para la oración". Esto ha facilitado la tarea de quienes han tratado de convencer al pueblo suizo de que el alminar es "un signo de dominación política y de expansión del islam en tierras suizas".

El Gobierno suizo y una mayoría del Parlamento se mostraron en contra de la iniciativa de prohibir la construcción de minaretes. Según la ministra de Justicia y Policía, Eveline Widmer-Schlumpf, "los resultados de esta votación expresan, sin duda, los miedos e inseguridades existentes entre la población de que los pensamientos fundamentalistas islámicos puedan conducir al establecimiento de sociedades paralelas que se aíslen, que rechacen nuestras tradiciones estatales y que ignoren nuestro orden jurídico".

La ministra añadió que "estos miedos deben observarse de forma seria, como lo ha hecho y lo seguirá haciendo el Gobierno, aun cuando estima que la prohibición de erigir alminares no es el medio apropiado para luchar contra los extremistas islámicos".

En territorio suizo sólo existen cuatro minaretes, desde los que además no se llama a la oración. El más famoso es el de la mezquita de Ginebra. Se calcula que hay entre 130 y 160 centros de culto y culturales islámicos en todo el país. Las minorías musulmanas de Suiza no han sido de momento causa de conflicto social. A diferencia de las dificultades de integración que se observan en otros países europeos, la inmigración musulmana parece integrarse aquí sin grandes dificultades, lo que añade aún más incomprensión sobre las verdaderas razones de la iniciativa planteada por el SVP-UDC.

De hecho, todos los observadores coinciden en afirmar que, en el fondo, el referéndum trata sobre "la presencia de inmigración musulmana en Suiza", y los minaretes serían sólo su signo visible. Los musulmanes de Suiza, unos 400.000, provienen mayoritariamente de Turquía, Albania y la ex-Yugoslavia.

La consulta evidencia, una vez más, el abismo que separa a la Suiza de habla alemana de la región francófona. De los 23 cantones suizos, sólo cuatro han rechazado la prohibición: Basilea-Ciudad, de habla alemana, y Ginebra, Neuchâtel y Vaud (Lausana), de habla francesa.

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